Pasajes de la Historia, Los Gladiadores Romanos

Marzo 27, 2007 at 3:15 am (Pasajes de la Historia)

Corria el año 264 a.C. Tres parejas de gladiadores lucharon tomando parte en la celebración de un funeral en la antigua ROMA. Hacia el 174 a.C., treinta y siete parejas participaron en un espectáculo que duró tres días. Los espectáculos en gran escala patrocinados por Julio César, que en una ocasión incluyeron a trescientas parejas, hicieron que el Senado romano limitara el número de participantes. La competición más grande de gladiadores fue realizada por el emperador Trajano como parte de la celebración de la victoria contra los dacios en el 106, y ocupó a cinco mil parejas de luchadores. El emperador Domiciano llegó a organizar, en el 90 d.C., combates entre mujeres y enanos.

Los gladiadores que obtenían gran éxito recibían una gran aclamación; eran ensalzados por los poetas, su retrato aparecía en joyas y jarrones, las damas patricias les mimaban. También debe saberse que algunos emperadoress realmente aparecían en el la arena , como Caligula y Commodus.

Dependiendo de las armas y métodos de lucha empleados, los gladiadores se dividían en dos clases, quienes contaban con armaduras ligeras y los que lo hacían con pesadas. Por ejemplo, los retiarii (‘hombre con red’), que vestían túnica corta e intentaban enredar a su oponente, el secutor (‘perseguidor’), armados con la red, para matarle con un tridente. Otros tipos luchaban con diferentes armas montados a caballo o desde carros. Según la tradición, cuando un gladiador había vencido a su oponente, se volvía hacia los espectadores. Si éstos deseaban que dejara con vida al hombre vencido agitaban sus pañuelos, pero si pensaban que debía morir, mostraban su pulgar hacia abajo. Aunque Constantino I el Grande proscribió las competiciones de gladiadores en el 325 d.C., continuaron celebrándose hasta aproximadamente el año 500.

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Pasajes de la Historia, La Cruzada de Don Pelayo

Marzo 15, 2007 at 7:00 pm (Pasajes de la Historia)

Corria el año 711. Las hordas musulmanas cubrieron en pocos meses la península Ibérica. Sólo algunos rebeldes, dirigidos por un noble llamado Pelayo, se opusieron al invasor desde sus refugios en las montañas.

Comenzaba así una Reconquista que se prolongaría casi ocho siglos en los que se libraron batallas sin igual que ya son leyenda: Covadonga, Clavijo, Simancas, Navas de Tolosa, el Salado… Lugares unidos para siempre a los protagonistas por antonomasia del medievo hispano: Don Pelayo, Tariq, Abderrahman I, el Cid, Sancho III, Abderrahman III, Almanzor, Fernando III, el Santo, Jaime I, el Conquistador, Boabdil, o los Reyes Católicos, quienes hicieron de la Reconquista una gesta sin precedentes en la historia.

El trasiego de Covadonga a Granada no solo dejó muerte y destrucción, sino, también, convivencia, cultura y mestizaje que definieron la personalidad de un pueblo que se sobrepuso a todo para convertirse en 1492, gracias al descubrimiento de América, en la potencia más importante y luminosa de su tiempo.

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Pasajes de la Historia, El Paso de las Termópilas

Marzo 8, 2007 at 11:12 am (Pasajes de la Historia)

Hoy vamos ha estrenar una sección que seguro os gustará. Con ella pretendemos que la historia se vea desde un punto de vista diferente. Para ello iremos adjuntando fragmentos de “La Rosa de los Vientos”, famoso programa radiofónico de Onda Cero que dirige y presenta Juan Antonio Cebrian.

Corría el año 480 a.c. Jerjes I, emperador persa, se propuso conquistar Grecia y comenzó con muy buen pie. Atenas quería detener la invasión como fuese y consiguió convencer a Leónidas I, rey de Esparta, para que participase.

La batalla más importante se celebró en un lugar llamado valle de las Termópilas. Allí esperó a los persas un ejército compuesto por 300 hoplitas espartanos (a los que hay que sumar otros 600 ilotas, pues cada espartano llevaba dos siervos a su servicio), 500 de Tegea, otros 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1.000 hoplitas del resto de Arcadia: 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespios y 400 tebanos, además de 1.000 focenses y todos los locros.

Según las fuentes clásicas griegas, los soldados persas conformaban un ejército que oscilaba entre los 250.000 y el millón de efectivos. Sin embargo, la formación compacta e impenetrable de la falange griega era óptima para retener a la horda persa en un paso tan estrecho y en apariencia infranqueable.

Leónidas fue advertido sobre el gran número de arqueros que poseía Jerjes. Herodoto de Halicarnaso indica que se le dijo a Leonidas que «sus flechas cubrían el sol» y «volvían noche el día». Dienekes, soldado espartano, consideraba el arco como un arma poco honorable, ya que evadía el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Fue entonces cuando pronunció su famosa frase: «Tanto mejor, lucharemos a la sombra».

Se dice que Jerjes, al toparse con los soldados griegos, supuso que éstos se marcharían al ver la magnitud de su ejército. Pasaron cuatro días y Jerjes, impaciente, envió un emisario exigiendo a los griegos que entregasen sus armas inmediatamente para no ser aniquilados. Leónidas respondió: «Ven a buscarlas tú mismo» (Μολων λαβε). Así dio comienzo la batalla.

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